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Gabriel Neuman
Gabriel Neuman

Inteligencia Artificial

Jev, el modelo de IA que solo decide: lo corrí sobre mis 1,082 tareas

Salió Jev, un modelo de IA que no genera texto: solo decide. Lo corrí contra mi tablero real de 1,082 tareas. Acertó 18 de 20 en calibración y barrió el tablero entero en 29 segundos por 7 centavos de dólar. Aquí está lo que pasó, incluido lo que salió mal.

Gabriel Neuman
Jev, el modelo de IA que solo decide: lo corrí sobre mis 1,082 tareas

Acabo de contar las tareas pendientes de GNB Labs. Son 1,082.

No es que no las haya escrito bien. Es que de esas 1,082, 949 no dicen si las puede hacer un agente de IA o si necesitan que alguien piense. El 88%. Otras 819 no dicen cómo sabremos que quedaron listas, y 201 no tienen prioridad.

Las medí contra la API de Linear. No es una estimación.

Y aquí está lo que me molesta de verdad: no es desorden. Es que cada mañana, la pregunta "¿qué agarro hoy?" no se puede contestar sin leerse el tablero completo. Como nadie se va a leer mil tareas, lo que pasa en realidad es que agarras las cinco que te acuerdas.

Ya intenté arreglarlo con IA, y por eso sé por qué no funcionó

La respuesta obvia es pasarle el tablero a Claude y pedirle que lo ordene. La probé.

Funciona, y no la puedo usar seguido. Mil tareas es mucho texto: la corrida tarda minutos y cuesta dólares. Cuando algo cuesta dólares y minutos, lo corres una vez, te sientes productivo, y no lo vuelves a correr. Dos semanas después el tablero creció otras 80 tareas y volviste al mismo lugar.

El problema nunca fue que la IA no pudiera clasificar. El problema es que clasificar era caro, y lo que es caro no se vuelve hábito.

Hay una razón técnica detrás. Cuando le pides a un modelo como Claude que clasifique, el modelo escribe: razona en voz alta, arma una explicación, redacta la respuesta. Tú solo querías la palabra "agente" o la palabra "humano", pero pagaste el ensayo completo. Es como contratar a un abogado para que te diga si un semáforo está en rojo. Va a acertar, y te va a mandar factura por la consulta.

Comparación: con un LLM le pides clasificar, razona y redacta un párrafo, tú parseas el texto y pagas entrada más salida; con un modelo de decisión como Jev, le pides clasificar y regresa la opción con su confianza, pagando solo la entrada.

Salió un modelo que solo decide

El 15 de septiembre salió Jev, de TypeSafe AI. Lo raro es lo que no hace: no genera texto.

Para el que llega sin contexto: Jev es un motor de decisión. ChatGPT y Claude escriben párrafos y a veces inventan datos. Jev no escribe nada: recibe información y contesta con una de las opciones que tú definiste, más la probabilidad de cada una. Sirve para clasificar, rutear y calificar. Para redactar no sirve.

No conversa. No le preguntas nada abierto. No razona en voz alta. Le das una situación y un formulario de preguntas con opciones cerradas, y te regresa cuál opción eligió y qué tan seguro está.

Acepta tres formas de pregunta, y con esas tres cubre casi todo lo que en una operación es "decidir":

  • Sí o no, con la probabilidad de que sea sí. ¿Esto es urgente? ¿Este correo es spam?
  • Elegir una de una lista que tú defines. ¿A qué área va este ticket: ventas, soporte o cobranza?
  • Calificar en una escala ordenada que tú defines. ¿Qué tan grande es esta tarea: chica, mediana o grande?

Las tres formas de preguntar a un modelo de decisión: sí o no con probabilidad (¿es urgente?), elegir una opción de una lista que tú das (¿a qué área va?), y calificar en una escala ordenada (¿qué tan grande?).

Un ejemplo de mi propio tablero. Le paso una tarea completa y le hago una pregunta de "elegir una":

{
  "state": "<la descripción completa de la tarea>",
  "questions": {
    "quien_la_hace": {
      "type": "choice",
      "criteria": {
        "agente": "Todo lo necesario está escrito. Un agente lo termina solo.",
        "humano": "Requiere juicio, una decisión de negocio, o hablar con alguien.",
        "no_se_entiende": "La tarea no dice suficiente para saberlo."
      }
    }
  }
}

Y me contesta agente, con 92% de probabilidad. Nada más. No me explica por qué, no me escribe un párrafo, no me sugiere nada.

Eso es exactamente lo que yo quería.

La diferencia práctica está en el precio: cobra la entrada a 0.042 dólares por millón de tokens y no cobra la salida, porque no hay salida que cobrar. No hay párrafo.

Hay otra cosa que cambia y tardé en ver: este modelo no puede inventar una categoría. Las opciones se definen antes de llamarlo. Si le doy tres, contesta una de esas tres. No existe la posibilidad de que me regrese algo que no pedí, que es la mitad de los dolores de cabeza de trabajar con IA generativa.

Ojo con lo que eso no garantiza: que no invente una opción no significa que elija la correcta. Puede contestarte una de tus tres opciones, con 88% de confianza, y estar equivocada. La forma de la respuesta está a salvo; el juicio no. Esa distinción parece un detalle y es justo donde vive el trabajo, como se ve más abajo.

Así se ve el flujo completo, de la tarea a la decisión:

Diagrama del flujo de un modelo de decisión: entran el estado de la tarea y las preguntas con opciones cerradas; Jev regresa la opción elegida y su nivel de confianza; tu código decide la rama según ese número.

Cómo lo monté, en tres decisiones

Lo dejé escrito como parte de nuestra fábrica de software interna, para que corra igual en todos los proyectos. Tres decisiones, y la tercera es la que más me costó aceptar.

1. El modelo propone. Una persona aplica.

Podría dejarlo reetiquetando las 1,082 tareas solo. No lo voy a hacer.

Un modelo equivocándose en mil tareas sin que nadie vea es un desastre silencioso: para cuando lo notas, ya está en todo el tablero y no sabes cuáles tocó bien. Así que entrega tres listas y se detiene:

  1. Listo para un agente — trabajo que arranca hoy.
  2. Hay que reescribirlo — está tan vago que ni el modelo ni un humano entienden qué se pide.
  3. Revísalo tú — donde el modelo dijo "no estoy seguro".

Esa tercera lista es la que más me gusta. Un modelo que sabe decir "no sé" es más útil que uno que siempre contesta.

Flujo de gobernanza: Jev clasifica el lote y lo separa en tres listas (listo para un agente, hay que reescribirlo, revísalo tú); una persona decide qué se aplica antes de que algo se etiquete en el tablero.

2. Qué tan seguro tiene que estar depende de qué cuesta equivocarse

Para el tablero interno pido 80% de confianza. Si se equivoca, alguien pierde diez minutos.

Para lo que llega de fuera —formularios, correos, reportes de errores— pido 95%. Ahí un error no cuesta diez minutos: cuesta un cliente que escribió y nadie le contestó porque el modelo lo mandó a la basura.

Misma herramienta, vara distinta, según lo que te cuesta el error. Esto no viene en la documentación de nadie; sale de decidir cuánto te duele.

3. Antes de confiar en las mil, clasifica 20 a mano

Éste es el paso que uno quiere saltarse y es el único que de verdad importa.

Agarras 20 tareas, las clasificas tú, y comparas contra lo que dijo el modelo. Si acierta 18 o más, corres el resto. Si acierta menos, el problema casi nunca es el modelo: es cómo escribiste las opciones. Si tú no puedes explicar en una frase qué distingue "agente" de "humano", el modelo tampoco va a poder.

Es medir antes de actuar. Sin eso, lo único que automatizaste fue tu opinión.

Ya lo corrí. Esto es lo que pasó

Cuando escribí la primera versión de esto no tenía la llave y lo dije: el sistema estaba listo pero ninguna tarea real había pasado por el modelo. La llave llegó el 18 de septiembre. Lo corrí. Aquí están los números, incluidos los que no me gustaron.

La calibración de 20 me costó tres vueltas. Primera corrida: 15 de 20. No porque el modelo estuviera mal, sino porque yo había escrito "la tarea no dice suficiente" y Jev lo leyó como "la tarea es corta". Reescribí ese criterio y subió a 16. Puse las exclusiones dentro del texto —qué cosas no son de agente aunque lo parezcan— y llegó a 18 de 20. Volví a correrlo: otra vez 18, las mismas dos fallas. No fue suerte.

Las dos que falló eran casos que un humano también discutiría, y en uno de los dos Jev contestó con 40% de confianza contra 46%. Casi un volado. El modelo no fingió seguridad que no tenía, y eso vale más que el acierto.

El lote completo: 1,082 tareas clasificadas en 29 segundos, con 205 milésimas de segundo por llamada y cero errores. Costó 0.067 dólares, como 1.2 pesos.

Había estimado 0.015. Salió 4.4 veces más caro, y la causa está medida: las descripciones reales de mis tareas son bastante más largas que los 330 tokens que la documentación usa de ejemplo. El orden de magnitud es el mismo —barrer el tablero entero cuesta menos que un café—, pero mi estimado estaba abajo y prefiero decírtelo a que lo descubras tú.

El número que de verdad importa: 51 contra 21

La señal automática marcó 51 tareas listas para soltarle a un agente hoy. Al revisarlas a mano quedaron 21.

Embudo de la corrida real: de 1,082 tareas clasificadas, 304 las marca Jev como de agente, 137 con confianza mayor o igual a 0.8, 51 además bien escritas, y 21 tras el filtro humano. Métricas: 18 de 20 en calibración, 29 segundos, 0.067 dólares, 0 errores.

¿Qué pasó con las otras 30? 27 ya estaban en progreso o terminadas esperando validación —etiquetarlas de "listo para empezar" habría mandado a alguien a rehacer trabajo hecho—, y 3 eran demasiado grandes o eran un plan disfrazado de tarea. La señal del modelo no bastaba. El filtro humano es el que evitó el error.

Ahí está la lección que no esperaba: el cuello de botella no era cuántas tareas puede hacer un agente. Es cuántas están escritas lo bastante bien para soltárselas. El 57% de mi tablero está tan mal redactado que ni un agente ni un humano sabe qué se pide. Clasificar salió barato. Escribir bien las tareas sigue costando, y eso ninguna IA lo arregla por ti.

Una pregunta que le hice y no servía

Le pedí a Jev que juzgara, tarea por tarea, si "seguía teniendo sentido tenerla abierta". La idea era encontrar candidatas a cerrar. No funcionó.

El número nunca bajó de 0.38 ni pasó de 0.77. No separaba nada: una tarea de hace seis meses puntuaba casi igual que una de la semana pasada. La causa fue mía: le pedí a un modelo que decidiera si algo es obsoleto sin darle con qué compararlo. No sabe qué herramientas dejamos de usar. Estaba adivinando, y adivinaba "sí" con tibieza.

La obsolescencia no se pregunta, se detecta con datos que ya tienes: días sin moverse, si la tarea nombra rutas o herramientas que ya no existen. Retiré esa pregunta. Un modelo de decisión sirve para juzgar lo que le pones enfrente, no para adivinar lo que no le diste.

Lo que sigue sin estar medido

Los multiplicadores que anda circulando —que Jev es 193 veces más rápido y 444 veces más barato que un LLM— son del fabricante sobre sus propios casos. No corrí esa comparación contra un LLM sobre mi mismo lote, así que no los repito como míos. Sirven para el orden de magnitud, no como promesa.

Y falta el único número que de verdad cierra el círculo: si esas 21 tareas "listas para agente" un agente de verdad las termina sin atorarse. Eso se mide soltando una y viendo qué pasa. Cuando lo haga, lo publico, me vaya bien o mal.

Dónde esto sí aplica en un negocio normal

Si no tienes mil tareas en un tablero, el ejemplo se siente lejano. La forma de encontrar dónde aplica es ésta:

Busca el lugar donde alguien de tu equipo lee cosas para decidir a dónde van. No para resolverlas: para decidir a dónde van.

  • Quien revisa los correos que entran y decide cuáles son de venta, cuáles de soporte y cuáles basura.
  • Quien lee los formularios del sitio y decide a cuáles vale la pena contestar hoy.
  • Quien clasifica facturas, tickets o solicitudes antes de pasarlas.

Ese trabajo es puro decidir con información enfrente. Es exactamente lo que este tipo de modelo hace por centavos, en menos de un segundo.

Y ojo con lo que no es: si la respuesta correcta es un párrafo —redactar la contestación, explicarle al cliente, escribir el resumen— eso sigue siendo trabajo de un modelo generativo. Ahí Jev no sirve.

La regla corta con la que me quedé: un modelo de decisión decide, uno generativo redacta. Usar el generativo para decidir es caro. Usar el de decisión para redactar es imposible. Lo bueno es que se llevan bien: el generativo escribe la respuesta, el de decisión decide a quién va y qué tan urgente es.

Lo que haría yo esta semana si fuera tú

Uno solo, y toma menos de una hora:

Escribe en una hoja las tres o cuatro categorías en las que alguien de tu equipo clasifica algo todos los días, y al lado, en una frase, qué distingue una de otra.

Si logras escribirlo, ya tienes lo único difícil de todo esto: el resto es conectar la herramienta. Mi calibración pasó de 15 a 18 aciertos solo por reescribir esas frases, no por cambiar el modelo. Ahí está el trabajo de verdad.

Y si no logras escribirlo, acabas de encontrar algo más valioso: la razón por la que esa clasificación sale distinta según quién la haga y qué día sea. Eso no lo arregla ninguna IA.


Corrí la barrida completa: 1,082 tareas, 18 de 20 en calibración, 7 centavos de dólar. El siguiente número que me falta es cuántas de las 21 "listas para agente" termina un agente sin atorarse, y lo publico cuando lo tenga. Si quieres ver cómo montamos este tipo de sistemas adentro de una operación, platícame qué estás intentando resolver.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un modelo de decisión y en qué se diferencia de ChatGPT o Claude?

Un modelo de decisión no genera texto: recibe información y devuelve una respuesta tipada de una lista que tú definiste antes, junto con la probabilidad de cada opción. ChatGPT y Claude escriben párrafos y pueden inventar datos. Un modelo de decisión solo puede contestar con las opciones que le diste, así que no puede inventar una categoría nueva. Sirve para clasificar, rutear y calificar; no sirve para redactar ni explicar.

¿Qué es Jev de TypeSafe AI?

Jev es el primer modelo de decisión comercial, lanzado el 15 de septiembre de 2026 por TypeSafe AI. Acepta tres tipos de pregunta: sí/no con probabilidad, elegir una opción de varias, y calificar contra niveles ordenados. Cobra 0.042 dólares por millón de tokens de entrada y no cobra la salida, porque no genera texto. Está disponible por su API directa y por el AI Gateway de Vercel.

¿Cuánto cuesta clasificar un backlog completo con un modelo de decisión?

Clasificar mis 1,082 tareas con seis preguntas cada una costó 0.067 dólares medidos, alrededor de 1.2 pesos mexicanos. Había estimado 0.015 y salió 4.4 veces más, porque las descripciones reales son más largas que el ejemplo de 330 tokens de la documentación. La salida no se cobra. Correrlo cada semana son unos 3 dólares al año.

¿Se le puede dejar a la IA que reorganice mi lista de pendientes sola?

No conviene. Un modelo clasificando mil tareas sin supervisión es un desastre silencioso: cuando notas el error, ya está en todo el tablero. La regla que uso es que el modelo propone tres listas y se detiene, y una persona decide qué se aplica. En mi corrida, la señal automática marcó 51 tareas listas para un agente; al revisarlas a mano quedaron 21, porque 27 ya estaban en progreso o terminadas. La revisión humana evitó mandar a alguien a rehacer trabajo hecho.

¿Cómo sé si puedo confiar en lo que clasificó el modelo?

Clasificas 20 casos a mano y comparas contra lo que dijo el modelo. En mi caso pasó de 15 a 18 aciertos solo reescribiendo los criterios, sin cambiar el modelo. Si acierta 18 o más, corres el lote completo. Si acierta menos, el problema casi siempre es cómo escribiste los criterios. También conviene leer el campo de confianza que devuelve, no la probabilidad de la opción ganadora: ganar con 34% contra dos opciones de 33% no es una decisión, es un volado.

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Gabriel Neuman

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Gabriel Neuman

Consultor en automatización e IA con más de 15 años de experiencia. Ayudo a dueños de negocios a recuperar su tiempo con sistemas que trabajan solos. Fundador de GNB Labs.

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